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Las encuestas previas a las elecciones de este martes en Estados Unidos previeron el cambio de dirección del voto de algunos segmentos de votantes respecto a 2024, los llamados swing voters, o votantes cambiantes. La revista británica The Economist señalaba en su edición del 31 de octubre, previa a las elecciones, que los segmentos de electores hispanos y asiáticos estaban mostrando un cambio importante en su preferencia comparado con cómo se habían comportado electoralmente dos años antes, en apoyo a Trump. La revista les calificó como "los votantes más valiosos". Los datos de encuestas que fluyeron la noche de las elecciones confirmaron esa expectativa: el swing entre esos dos grupos fue notable. Pero todavía más marcado fue el swing de la generación Z, de la que se habló muy poco en los análisis preelectorales rumbo a los comicios del martes. El voto de la generación Z, las y los votantes entre 18 y 29 años de edad, parece ser el factor más interesante de las elecciones del 3 de noviembre. No hubo ningún otro grupo que se expresara tan fuertemente a favor de los demócratas, o, si se prefiere, tan fuertemente en contra de Donald Trump, como los votantes menores de 30 años. Resulta curioso que no se enfatizara tanto este fenómeno, sobre todo porque la generación Z se ha venido manifestando políticamente con potencia en otras latitudes del mundo, en algunos casos con protestas, pero en este caso a través de las urnas. Es poco probable que la generación Z tenga lazos de lealtad hacia el Partido Demócrata, por lo que podemos decir que su abrumador apoyo a las candidaturas de ese partido este martes fue una expresión de rechazo a Trump. Ya señalaba The Economist que "la mayor fuerza el 3 de noviembre será (sería) la impopularidad del señor Trump". Esa fuerza se canalizó de manera importante entre la generación Z: 72 por ciento de los votantes de entre 18 y 29 años votó por los demócratas y 25 por ciento por los republicanos, según la encuesta VoteCast de Associated Press, realizada a casi 80 mil personas y difundida por varios medios de comunicación. Además, el estudio mostró que la generación Z expresaba el mayor enojo e insatisfacción por cómo va el país: 90 por ciento. Ningún otro grupo de edad votó a los demócratas en la misma magnitud: los millennials (principal grupo entre la categoría de edad de 30 a 44 que se utilizó en la publicación de la encuesta) votaron 60 por ciento por los demócratas; la generación X, en 51 por ciento. Los baby boomers se inclinaron ligeramente por los republicanos, con un 51 por ciento. Alguien podrá decir, bueno pero la generación Z solamente fue 10 por ciento del voto del 3 de noviembre, mientras que la generación X y los baby boomers sumaron casi 70 por ciento. Cierto, el voto en las elecciones del 3 de noviembre promedió una edad mayor al promedio de la población, con un voto joven disminuido. No es un fenómeno nuevo. Lo que sí es nuevo es esta postura casi unánime de la GenZ en rechazar al partido del presidente, y lo que ello implica hacia adelante. La encuesta de AP arrojó que los dos principales temas detrás del voto fueron la economía (mencionada por 39 por ciento) y el estado de la democracia (con 32 por ciento), por encima de la inmigración (14 por ciento) o la guerra (foreign policy, 4%). Estos datos muestran que, una vez más, "It's the economy, stupid", pero también sugieren que en las consideraciones sobre la democracia, las libertades, los derechos, la libertad de prensa, las elecciones libres y equitativas, hubo otro factor que confirma la expectativa de The Economist: "It's Trump , stupid". No he visto los desgloses de la encuesta en esos temas por grupos de edad, pero sospecho que la generación Z podría estar fuertemente detrás de esas consideraciones por el estado de la democracia. Basta recordar la fuerte presencia de jóvenes menores de 30 años en las protestas "No kings" que hubo hace algunos meses, en protesta ante lo que se percibe como una creciente autocratización. No obstante, y a pesar del deterioro que ha mostrado Estados Unidos en los índices de democracia a nivel internacional, el martes vimos una elección democrática vibrante, con carácter plebiscitario, que funcionó como mecanismo de accountability y rendición de cuentas. Habrá que seguir en las encuestas las opiniones y actitudes de la generación Z ante la nueva realidad política que surgió el martes en el vecino país. Por lo pronto, creo que debemos enfatizar la Z de la ola azul.